sábado, marzo 25, 2006

 

Cocinero de clausura, versus cocinero mediático

Hace tan sólo algo más de medio siglo que en este país bebíamos malta, un sucedáneo del café elaborado a base de cebada tostada y merendábamos con un sucedáneo de chocolate fabricado con harina de algarroba.
La cocina era un tema menor, prácticamente reservado a las amas de casa o a las cocineras de profesión, en la que con el tiempo fueron entrando los hombres, convirtiéndose estos en los cocineros de restaurantes y hoteles.
La cocina, y la gastronomía por extensión, no era tema de conversación social. Incluso en el ámbito doméstico el hombre no mostraba ningún interés por la cocina; era cosa de mujeres.
El cocinero profesional guardaba celoso sus recetas, no salía de la cocina e incluso daba la espalda a sus ayudantes a la hora de preparar una salsa. No fuera el caso que con la mera observación le arrebataran su secreto.
En estos cincuenta años el cocinero ha dejado su clausura, para salir a la sala o comedor para saludar a los clientes, ha divulgado sus recetas, publicado libros e incluso se ha convertido en un personaje mediático, con entrevistas en la prensa escrita, radio y participando en programas de televisión.
En cincuenta años hemos pasado del cocinero de clausura al cocinero mediático.

El boom culinario

La divulgación del conocimiento, en este caso culinario, contribuye a una mejor cultura gastronómica y alimenticia.
Este cambio de la relación del cocinero con la sociedad ha propiciado el boom gastronómico-culinario en el que estamos inmersos.
Esta situación hace que los protagonistas de la cocina de un cierto nivel, tengan un papel determinante en la cultura contemporánea. Es innegable que los cocineros tienen una importancia creativa y cultural muy clara, una de las mejores muestras es el espacio que ocupan en los medios de comunicación.
Hay una opinión generalizada en relación a que seria bueno que los cocineros estuvieran más al cuidado de los fogones de sus restaurantes que ejerciendo de personajes públicos influyentes o formando parte de la extensa nómina de Vip's.

El pez que se muerde la cola

Ante la desbordante verborrea de algunos cocineros, es hora de analizar si realmente el cocinero está en condiciones de decir cosas interesantes en cada momento, lo cual hace imprescindible su presencia en los medios de comunicación. O el asunto está en que el entrevistador o el medio aprovechan el fulgor de la estela mediática del cocinero para iniciar un proceso para vampirizar la popularidad y reconocimiento del entrevistado.
En más de una ocasión el cocinero famoso de turno ha sido el primer invitado a un programa que nada tiene que ver con la cocina.
Me pregunto, no será que el espabilado conductor del programa ha querido asegurarse la audiencia con un invitado famoso, con el único propósito de conseguir un alto nivel de audiencia.
Cuando un cocinero es invitado a un acto, su presencia es determinante para dar contenido a la reunión o lo importante es que los organizadores puedan salir en la foto con el personaje.
A muy temprana edad descubrí que en las entidades bancarias, el cajero no era precisamente la persona que en la ventanilla daba o recibía el dinero, este era el auxiliar de caja.
Ahora, ya mayor empiezo a dudar de si el cocinero es el que me prepara los platos el día que voy a su establecimiento, o lo suyo es pasear por las televisiones y hacer vida social fuera de su restaurante.

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